Lámina Amapolas amarillas 2012. Técnica pintura acrílica sobre papel 150 g. Dimensión 27,2 cm alto x 19,7 cm de ancho.
Todas las flores son bonitas.
Incluso las más humildes que nacen entre las hierbas invitan a nuestros ojos a desplegarse por sus tonos y texturas.
En honor a la belleza innata de la naturaleza, me adentro en un espacio vegetal que replica con cariño la armonía y perfección de este mundo.
Un campo de flores salvajes es un recordatorio de la belleza de lo natural y de la importancia de preservar estos espacios, donde la vida florece en armonía. Es un lugar que invita a la contemplación, a la paz y a la conexión con la tierra. Estos campos son como una galería de arte al aire libre, donde cada flor es una obra maestra única. Hay un creciente interés en la sostenibilidad y la conservación, lo que ha llevado a muchas comunidades a plantar flores silvestres en espacios urbanos, creando "jardines de polinizadores" que no solo embellecen el entorno, sino que también apoyan a la fauna local. Estos campos representan un movimiento hacia un estilo de vida más consciente y conectado con la naturaleza, recordándonos la importancia de cuidar nuestro planeta.