Lámina. Colores al cielo. Atardecer. Técnica pintura acrílica sobre papel 380 grs. Dimensiones 28 cm alto x 50 cm ancho.
Esta pintura no representa un bosque, lo invoca. No hay árboles, sino pulsos de color. No hay horizonte, sino capas de tiempo superpuestas. El paisaje se deshace en planos cromáticos entre lo real y lo imaginado, como si la naturaleza se hubiese traducido al lenguaje de la emoción pura.
El uso radical del color sin miedo al fucsia, al turquesa, al amarillo desafía toda nostalgia del verde. Aquí, el bosque es un estado mental, un espacio interno en expansión. Cada trazo es un corte de luz, una memoria intuitiva, una forma de decir...
La obra propone una ecología sensorial, donde la pintura no imita el mundo: lo reinventa. Y en este gesto mío, hay algo profundamente humano.